12 dic 2011

Ce

La sombra en la pared me contó que a tu nariz le gusta la mía. Que a tus manos les sobra la mitad sin mis piernas. Que tu lengua no tiene qué vestir si no es mi piel
Que hay cosas que solo sabes explicar emocionalmente. Que a veces no entiendes de razones
Que si te dejas llevar por las olas de mi cuerpo llegas hasta el infinito
Que eres de los que me llevarían al bar de la esquina, pero también al baile. De los que tomarían champagne conmigo en la cocina, pero después me esperarías en “Casa Paco”. No sé si me explico.
Que lo quieres conmigo todo. O, al menos, eso me haces creer.
Y como tú dices, a mí me sirve.

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