6 dic 2011

Bajo el reloj


Coger un tren dirección Sol con mil dudas dentro de ti. No saber cuál es su rincón favorito de Madrid ni el nombre de su canción preferida. Cómo será su habitación o la de sus hermanas. Saber que sus ojos son verdes pero no que su mirada pone nerviosa. No haber contado nunca los lunares que tiene en su espalda. Ni los botones que tiene su camisa de cuadros. Pero dar por hecho que pase lo que pase sus labios van a encantarte aunque ni sepas a qué saben. No conoces sus gestos al hablar, por conocer no conoces ni su voz. 
Coger un tren dirección Sol sin saber que ese mismo día va a ser el principio del prólogo de una historia que habla de 24 kilómetros entre medias, de manos modernas y de cosquillas por la mañana.

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