Un beso en el portal. De esos que dejan marca en el paladar. De esos de los que el sabor se te cuela rápido para pedir más. A ver si así consigues hacerles un huequito debajo de la lengua, a la izquierda. Y guardarlos durante la semana que viene.
Pero no. El huequito nunca es suficiente. Supongo que de eso se trata. De tragar saliva para pedirte medicina alternativa. Y provocarles a tus ojos las ganas de verme otra vez. De dormir conmigo. Las ganas de que te cuente cómo me ha ido la semana entre beso y beso.
Si nos da tiempo. Y sino, siempre nos quedará mañana, después de comer.
En mi habitación, a la derecha.
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