23 ene 2012

Tu saliva en mi saliva.

Un beso en el portal. De esos que dejan marca en el paladar. De esos de los que el sabor se te cuela rápido para pedir más. A ver si así consigues hacerles un huequito debajo de la lengua, a la izquierda. Y guardarlos durante la semana que viene. 
Pero no. El huequito nunca es suficiente. Supongo que de eso se trata. De tragar saliva para pedirte medicina alternativa. Y provocarles a tus ojos las ganas de verme otra vez. De dormir conmigo. Las ganas de que te cuente cómo me ha ido la semana entre beso y beso. 
Si nos da tiempo. Y sino, siempre nos quedará mañana, después de comer
En mi habitación, a la derecha.




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